Les femmes caribennes, pouvoir et pratiques artistiques

Les femmes caribennes se defrisent de plus en plus les cheveux, se projetent dans d autres modeles,de Barbie... En Republique dominicaine, une choregraphe cherche a faire vibrer cette richesse patrimoniale que ces dernieres refusent parfois. APORTE ARTE Y PODER DE LAS MUJERES CARIBEÑAS por MIRYAM LÓPEZ Destacar y revalorizar la memoria colectiva de la mujer antillana.Resaltar la importancia de la fuerza de la mujer negra y mulata en la construcción de la Historia y la cultura del Caribe. Transmitir a las nuevas generaciones las fuentes y las prácticas de estas mujeres, de estas portadoras, como forma de recuperar su imagen de fortaleza y resistencia. Estos son algunos de los ingredientes que conforman el proyecto "Portadoras de Misterios, Arte y Poder de las Mujeres Caribeñas", que está realizando un grupo de artistas, liderado por la bailarina y coreógrafa Marily Gallardo, desde Kalalú-Danza. "En la mayoría de los países del Caribe, las mujeres trabajadoras (del mercado, de las factorías, de la venta ambulante, del servicio doméstico, de los hoteles, del comercio sexual) forman parte de la población negra y mulata", señala Gallardo. Pero esta condición, mujer pobre y negra, es significativa, asegura, no sólo por la marginalidad histórica, socioeconómica y cultural que ello implica, sino porque sustenta "la poderosa fuerza que construyen la vitalidad, la producción y la economía de las naciones o sociedades insulares". Y a pesar de la falta de reconocimiento sistemático con que se limita y anula en todos los ámbitos la participación en el poder de las mujeres negras y mulatas, y de la carencia de estudios desde un punto de vista antropológico, hay una realidad histórica: su dignidad, su belleza y su arte han caracterizado las manifestaciones más significativas, auténticas e importantes de la vida en los pueblos caribeños y de sus expresiones culturales, dice la coreógrafa. Así, la propuesta de Kalalú plantea "esa contradicción entre una mujer que se sabe sabia y que a pesar de su sabiduría no tiene acceso al poder". Y trabaja con esas mujeres de la Ciénaga, de los Guandules, de Mata los Indios, de Haina o de los bateyes de Barahona que todavía respetan la sabiduría de las más viejas, hablan con la madre naturaleza o se encomiendan a Anaïsa para construir sus vidas; o de sus vecinas cubanas que oran a Yemayá y Ochun. "Esas mujeres son portadoras del amor como fuerza vital". FORMACION ECLÉCTICA Para hablar del comienzo del proyecto, hay que remontarse a la formación de Marily Gallardo, que ha sido bien ecléctica. Además de iniciarse en academias con maestras y maestros que han formado parte de la historia de la danza en la República Dominicana como María Cristina García, Miriam Bello o Armando Villamir, también se nutrió en la gimnasia básica escolar y en la gimnasia olímpica. Según cuenta, en un momento, con veinte y pocos años, comienza a cuestionarse acerca de las referencias que usaba y la relación que tenían con su realidad y su entorno. "Mis movimientos más libres y espontáneos, aquellos que no había aprendido en ninguna escuela, tenían que ver con la influencia africana. Eso me llevó a un cuestionamiento y me impulsó a tener un contacto más efectivo con esas fuentes que yo no tenía en mi medio de formación. Hice una reflexión sobre cultura, valores, sociedad, política, que me fue dando una solidez. Me permitió una relación con mi pasado, con mis ancestros, que marcó mi proceso de ahí en adelante. Empecé a descubrir que esa tradición había sido generada por las mujeres de mi familia, a reconocer que las portadoras eran ellas". Marily Gallardo empezó a ver cuál era el lugar de la mujer negra dentro de todo esa construcción. "Me di cuenta de que no se había destacado su poder. Ellas mismas no tienen conciencia de eso". Eran los años 80 y empezaba a germinar un movimiento de mujeres dominicanas que resaltaban todo lo que tenía que ver con la negritud y el sexo femenino. Transcurridos todo este tiempo, la bailarina reconoce que se ha ganado terreno, pero que todavía falta mucho por hacer. "Por ejemplo, el hecho de que Xiomara Fortuna haya recibido un premio Casandra, aunque es un reconocimiento tardío, significa que ha habido un proceso, que hemos ido avanzando en algo que apenas está vislumbrándose. Aunque por otro lado, sólo hay que ver que ni un sólo periodista ha interpretado en su verdadera significación este galardón. El hecho de que ella suba descalza, con su pelo rizado, como imagen de mujer negra y se plantee una ruptura con todo lo establecido en el mundo del espectáculo". Gallardo destaca que mujeres como Xiomara o Nereida Sánchez no sólo han trabajado muy de cerca con la población más popular del país en el plano artístico, sino participando activamente en procesos de formación y desarrollo cultural. PORTADORAS El proyecto Portadoras de Misterio de Kalalú-Danza nace de esta necesidad de ahondar en el estudio de la mujer negra en el Caribe. El primer resultado de este proyecto fue un espectáculo que se puso en escena hace unos meses en el Museo del Hombre Dominicano en el que varias formas de expresión (teatro, danza, música e instalaciones) dieron vida a un estudio comparativo y exploratorio entre la santería y el vudú. La bailarina cubana Greechen Méndez fue la colaboradora de Marily. Otros trabajos del proyecto están a la espera de financiación para su puesta en marcha: el acercamiento a otras islas del entorno; un estudio más científico de esta primera aproximación a la santería cubana y el vudú dominicano y a los ritos y celebraciones de la religiosidad popular que han sido originados y transmitidos y conservados en las mujeres; un taller para incrementar las experiencias y los espacios para la creatividad y la conceptualización de las artes escénicas caribeñas contemporáneas; otro taller para acompañar proyectos de capacitación y desarrollo integral de las mujeres, y la publicación del resultado de los estudios y de un folleto didáctico sobre lo femenino en los ritos y mitos populares del Caribe. "Este tipo de proyectos no son del interés de las instituciones culturales de nuestro país. Es muy difícil, dado el contexto y la idiosincrasia institucional, movilizar interés y recursos a nivel nacional para el trabajo sobre propuestas independientes o alternativas", señala la bailarina. El asunto, opina, está en mantener el trabajo y la relación con esas fuentes y esos mensajes "que parten de la sabiduría que nos transmitieron nuestras ancestras y mantener la alerta y la crítica. Y eso enfocarlo hacia las poblaciones más jóvenes, porque esa es la única posibilidad de elevar la conciencia. Desde 1997 Kalalú Danza trabaja, gracias al apoyo de organismos internacionales como la Unesco o locales como Bayahonda o Muda, en el desarrollo cultural de niños, jóvenes y mujeres de comunidades marginales del país. "Vemos la formación desde la pedagogía creativa. A través de las actividades creativas se pueden generar las posibilidades de transformar la conciencia. No sólo es el cúmulo de información; es crear para que en el proyecto creativo se manifieste esta reflexión. La mayoría de las metodologías educativas no se fundamentan en la práctica, sino sólo en la acumulación de información. Nosotros aquí queremos un aporte significativo en la transformación colectiva, a través de una nueva visión. Es un aprendizaje como autodescubirmiento. Las artes son utlizadas como medio de reflexión que te permite saber quién eres, dónde estás, con qué, por qué y cómo te relacionas, cómo son las representaciones de esa identidad". El año pasado se realizaron 17 talleres de creatividad y cultura en 15 bateyes y actualmente están inmersos en un trabajo con mujeres sobre identidad y género en la comunidad de Los Mercedes, "un enclave negro que surge de la transformación de los bateyes y que está marginado de toda la planificación del desarrollo. Se trata de que las mujeres logren reflexionar, discutir y proponer una nueva proyección de su identidad" Más información: http://www.kiskeya-alternative.org/kalalu/portadoras/
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